La esencia del Buddhismo

La esencia del Buddhismo por el Ven. Bhikkhu Boddhi

5592511502_8c2b6d5916_b

El buddhismo se originó a partir de la vida y de las enseñanzas de un personaje histórico, el Buddha Gautama, quien vivió en el siglo V antes de nuestra era. Aunque su vida fue adornada por muchos mitos y leyendas, detrás de ellos podemos encontrar la historia de vida de un personaje histórico real.

Nació en una pequeña república situada en las laderas del Himalaya, en lo que ahora sería el sur de Nepal. A la edad de 16 años se casó, vivió rodeado del lujo propio de la realeza. Y más tarde, su esposa dio a luz a un niño. Cuando alcanzó la madurez a la edad de 29 años, empezó a reflexionar sobre los problemas de la existencia humana, en especial acerca del problema del sufrimiento. Como parte de su intento por encontrar la solución a este problema, renunció a la vida en el palacio y dio el paso hacia la vida de asceta errante, buscando el camino hacia la Iluminación o el Despertar, el camino para resolver completamente el problema del sufrimiento humano. El practicó los diversos tipos de meditación conocidos en aquel tiempo, pero no quedó satisfecho con ellos. Más tarde practicó el ascetismo extremo y la auto-mortificación, todo ello durante 6 años. Llevó a cabo prácticas ascéticas que le llevaron hasta el borde de la muerte. Y llegó a la conclusión de que el ascetismo extremo no conduce a la iluminación, por lo que empezó a ingerir alimentos con normalidad y, de esta manera recuperó su salud. Se sentó cerca de la orilla de un río, debajo de un árbol frondoso y tomó la determinación de no levantarse de allí hasta haber alcanzado su objetivo. Aquella noche alcanzó estados de meditación más profundos y al llegar el amanecer, se había convertido en el Iluminado, el Buddha, uno que ha despertado de la oscuridad de la ignorancia. Tras pasar varias semanas en meditación profunda, bajo el árbol bodhi, decidió empezar a enseñar la verdad que había descubierto. Llamó a su enseñanza “Dharma”. Y fue de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, enseñando y guiando a otros por el camino de la liberación. Atrajo a un gran número de hombres y mujeres que quisieron seguirle en “la vida sin hogar”. Así estableció el Sangha monástico, la comunidad de monjes y monjas. Siguió enseñando durante 45 años, desde los 35 a los 80 años de edad, cuando falleció en la pequeña ciudad india de Kusinara.

Nos preguntamos porqué la enseñanza del Buddha se ha difundido tan rápidamente y aún sigue despertando tanto interés en la actualidad. Me estoy refiriendo a una enseñanza que tiene 2500 años de antigüedad, algo que podríamos pensar que es propio de un museo o de antiguos libros de historia. Sin embargo hay muchísimas personas que se han interesado por el buddhismo, que lo practican e incluso se convierten en monjes o monjas buddhistas. ¿Cómo podríamos entender este fenómeno? Para explicar esto yo recurriría a dos factores: Uno es el objetivo a lograr en la enseñanza del Buddha, y el otro es su metodología. En cuanto al objetivo, el Buddha formuló su enseñanza apuntando directamente al “problema” esencial que reside en el corazón de la existencia humana: el problema del sufrimiento en toda su extensión, desde el dolor físico hasta la certidumbre de la muerte, tristeza, preocupación, ansiedad, angustia y desesperación. Lo que el Buddha enseña no es solo qué es el sufrimiento, sino también cómo alcanzar el fin del sufrimiento, como alcanzar en esta misma vida la más elevada felicidad y la más sublime paz. Con el objetivo de clarificar ésto, el Buddha resumió su completa realización (de la verdad) en una hábil “estructura”, a la que llamo “Las cuatro nobles verdades”.

La primera verdad: afirma que “La vida implica sufrimiento”.

La segunda verdad: explica que “la causa del sufrimiento es el deseo”, un deseo egoísta enraizado en una ciega ignorancia.

La tercera verdad: declara que al sufrimiento se le puede poner fin, con el logro de la sabiduría y la purificación de la mente.

La cuarta verdad: establece que existe una manera práctica de alcanzar el fin del sufrimiento y esta es el “Noble Óctuple Sendero”.

Como podemos observar en la formulación de las cuatro nobles verdades, la metodología expuesta por el Buddha muestra una extraordinaria introspección psicológica. El Buddha explica el sufrimiento sin hacer referencia a factores externos, sino que le sigue el rastro (al sufrimiento) hasta descubrir sus raíces, que residen en nuestra propia mente, en nuestra ignorancia y apego, en la avidez, el odio y la ofuscación. Y puesto que el sufrimiento emerge de nuestra propia mente, el fin del sufrimiento, la cura, también reside en nuestra propia mente, erradicando nuestras impurezas mentales, nuestras obsesiones mentales y logrando una clara visión de la naturaleza de la realidad. Para enlazar estos dos puntos, el punto inicial del sufrimiento con el punto final de la liberación, el Buddha ofrece un camino de práctica muy claro: El noble óctuple sendero: empieza con el correcto entendimiento (de las verdades básicas de nuestra existencia, o sea una correcta visión), que precede a la correcta motivación (el pensamiento correcto para emprender la práctica). Estos dos conducen a los tres factores éticos: correcto lenguaje, correcta acción, correcto modo de sustentarse. Que a su vez preceden a los tres factores de entrenamiento mental: correcto esfuerzo, correcta atención y correcta concentración. Cuando estos 8 factores del camino son cultivados hasta la madurez, uno/a obtiene una visión clara de la verdadera naturaleza de la existencia y logra el objetivo de la sabiduría y la liberación de la mente.